Los segundos que contienen la emoción de una novia ante el espejo son indescriptibles. De una belleza bucólica. Es la emoción sin ningún complemento. Son unos ojos que se iluminan recorriendo el vestido, una sonrisa que se amplía dulce y sincera. Y entonces lo percibimos: es como si  el sol se hubiese instalado en nuestro Atelier. Esto es una pequeña parte de lo que sentimos en consonancia con la novia.

 

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Todo ello parte de compartir el sueño de la novia desde el momento que entra ilusionada por nuestra puerta y durante todo el viaje en qué definimos su esencia desde el vestido; un camino hecho a medida sobre su cuerpo para que brille como merece, única. En todo este proceso nos enamoramos un poco de cada una de ellas, y es por eso que sentimos una gran felicidad cuando cada una de ellas nos hace partícipes de su gran día. ¿Cómo? Con sus mails y cartas de agradecimiento, enviándonos las imágenes de la boda o mandándonos el vídeo. Es el caso de Inés Cieza, una preciosa novia José Maria Peiro for Whiteday que nos hizo llegar sus fotos mediante un vídeo. Algunos quizás la conocéis de nuestro Instagram, donde hemos compartido algunas de sus instantáneas.

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Inés es el rostro de la felicidad y la plenitud y viendo las imágenes de la boda hay un hecho que es indudable: contagió de felicidad a todos los asistentes, pues felicidad y celebración son sensaciones que laten en todas las fotografías. Podéis ver el resto de imágenes aquí.

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